Una mirada externa
Johnathan Wilson, es un muy respetado periodista del periódico inglés del The Guardian, y es alguien que sigue al futbol argentino de cerca, y cada tanto presencia partidos de primera en vivo además de hablar regularmente con conocedores del futbol argentino. Escribió hace poco sobre el presente del futbol argentino y como casi siempre, deja de esas perspectivas externas que tanto nos incomoda a los argentinos.
Wilson resume el paradigma futbolero argentino como la pugna entre seguir con ‘la nuestra’ o adoptar un ‘estilo europeo’. Cuando Wilson observo al River de Cappa recientemente tratando de usar un muy europeo pero bien ofensivo 4-2-3-1, noto que parecía que fuera 1972 otra vez, sin ningún tipo de pressing en evidencia por parte de delanteros ambulando como si no existiera el futbol sistematizado al que obviamente Wilson está acostumbrado. Rupert Fryer del southamericanfootball.co.uk blog, a su vez cuenta que en Racing el playmaker (enganche) Giovanni Moreno apenas si vuelve para defender en las pelotas paradas, pero ironiza horrorizado, que la idea de marcar del talentoso 10 consiste en pararse en las cercanías de un delantero rival y alejarse apenas pateada la pelota.
Wilson encuentra algo heroico en la obstinación de los argentinos en no abandonar un ideal romántico. Menciona el programa Libero con su “Ranking Lirico” y se sorprende que las jugadas generalmente, y aunque lindas, no conducen a nada. Se ríe escribiendo que los ultra-pragmáticos entrenadores europeos, se estarían arrancando los ojos al ver algo así celebrado en televisión.
Según él la argentina, es una mentalidad que conduce a la producción de muchos playmakers o creadores: ¿en que otra selección hubieran estado en el banco de suplentes, Agüero y Pastore, o Licha Lopez, Lucho Gonzalez y Pablo Aymar fuera de la nomina para el Mundial? Admira que todos los partidos son trasmitidos en vivo, y que aunque los estadios se estén cayendo a pedazos y halla serios problemas con los hooligans (barras bravas), las canchas están repletas.
Wilson se pregunta si el deseo por jugar “como nos gusta a los argentinos”, correctamente o estéticamente bien, es más fuerte que ganar (esto no encaja con los neuróticos y resultadistas cambios de entrenador en Primera después de un puñado de partidos sin ganar). Termina su nota señalando que el único partido de segunda fase en Mundiales de los últimos 20 años, que Argentina ha ganado en tiempo regular a sido contra México. Y postula que tal vez la estética (y por ende el afán de jugar con un enganche clásico) que se exige sea precisamente lo que nos está frenando.
La Mirada Interna
El enganche, el 10. La posición mas enaltecida del deporte argentino. La posición con la que todo argentino seguidor del futbol se identifica. Y en Europa, como decía el antiguo comercial, no se consigue.
En programas como Estudio Futbol comentaristas como Horacio Pagani y Marcelo Palacios, a pesar de ser respetadas eminencias del periodismo especializado, todavía sostienen y fomentan una desacertada percepción del futbol del primer mundo y aceptada como verdad en el cerrado mundo futbolero argentino.* El ejemplo puntual es justamente el tema de los enganches, que según manifiestan con gran autoridad los expertos ‘opinadores’, en Europa es mala palabra, no los quieren o no los saben aprovechar, o directamente no los usan. Esto resulta ser algo totalmente infundado si se hace un repaso de lo que realmente se piensa en Europa. Opiniones así arrojan luz más sobre la psiquis del futbolero argentino, que sobre como realmente se juegan o que opinan en el primer mundo.
El enganche o el 10 clásico, se lo conoce en Europa también como el number ten, como the playmaker, il fantasista, il trequartista, de spelmaker, der spielmacher. En cualquier nación europea de futbol el enganche es reconocido y apreciado como una posición especial, al igual que en Argentina. Recientes artículos de importantes publicaciones europeas como The guardian, 442, World Soccer, Champions, Futbol Tactico, le dan gran relieve al resurgimiento del rol del enganche, en varios artículos hablando sobre Robben, Sneijder, Özil, Schweinteiger, Xavi, y si, Pastore y Riquelme. Algunos discutirán que no todos estos son clásicos 10 al estilo argentino, que les falta la vision u la pausa de los argentinos, pero los europeos lo ven de otra forma.
El playmaker es una posición que parece ir en ciclos al igual que los esquemas en vigencia y mas los asociados con el 10 clásico. Se lo uso en la Eurocopa 2000 donde los cuatro semifinalistas tenían enganche (Portugal con Rui Costa, Francia con Zidane, Italia con Totti, y Holanda con Bergkamp) y equipos armados alrededor de ellos. Desde ese entonces los Europeos se alejaron de la dependencia en un creador único como eje. Bielsa también adopto la propuesta enganche-less. La ironia hoy en día es que el sistema más celebrado en Europa, el 4-2-3-1 requiere de un creador en el medio de los tres medio-campistas atacantes.
Varios escritores de futbol europeos señalan a Argentina como el caso clásico del uso del enganche clásico, nos consideran como románticos o pintorescos por pensar que el no. 10 es una posición mágica ocupada por artistas enigmáticos (¿¡y que quieren!? ¡Tuvimos a Maradona!) que producen momentos geniales 9(!y si!). Pero a su vez se espera que produzcan esto consistentemente, cosa sumamente difícil en el futbol actual con medios campos congestionados. Tal vez en otra época cuando reinaba el 4-4-2 un enganche usando el 4-3-1-2 podía hacer estragos entre las líneas en una época donde todavía era una simple batalla en el medio entre creador y destructor. Hoy el futbol ha evolucionado y se necesitan fantasistas más adaptables y versátiles que los enganches ‘a la antigua’. El obvio problema, y algo descubierto ya hace tiempo atrás, con el enganche clásico al estilo argentino es que el equipo se hace muy dependiente en un solo jugador clave.
Hoy se ven 10 como Sneijder en el Inter, que pueden jugar en esa posición tanto como a un costado o arrancando bien de atras, a Xavi, Fabregas, Gerrard y Lampard todos playmakers centrales con varias funciones y otros ritmos que en los ojos europeos los hacen mas versatiles y completos y por ende mas adaptados al futbol moderno que un Riquelme. ¿Quedan 10 clásicos en Europa al estilo Riquelme (considerado por Wilson como el último de los 10 clásicos)? Pocos. Kaká es uno de ellos: brillaba en Milán por un sistema que lo favorecía, único en Europa, rodeado de otros creadores habilidosos, pero que no existe en el Real Madrid donde se le ha exigido de otras responsabilidades también. Diego es otro, luchando en la Juventus. La joven promesa francesa Yoann Gourcuff otro. Y Totti ya un tanto alejado de ser trequartista exclusivamente, mas 9 que 10.
Jugando con un clásico enganche en un 4-3-1-2, argentina ha sido predecible y fácil de anular por equipos que nos estudiaron bien. Con un solo enganche bien definido como nos gusta a los argentinos, basta poblar la cancha con medio-campistas hábiles para desbaratar y escalonar o con marca personal o una marcación mixta para neutralizar las genialidades de alguien como Riquelme. O se podría decir que fuimos estratégica y tácticamente inflexibles y no supimos aprovechar las ventajas que nos daba Riquelme, como ocurrió en instancias decisivas en, Copa Confederaciones 05, Copa América 2007, y la misma Copa Mundial 2006 jugando con Riquelme de no. 10. Como se lo vea el sistema clásico con enganche, y Argentina como máximo exponente terminaron neutralizados.
Para Pagani todo aquel que desprecia al 10 es un idiota y el que no supo apreciar a Riquelme un burro, además de xenófobo (¡atención Van Gaal!). Pero Van Gaal usa creadores, simplemente exige mas cosas de ellos que solamente crear un par de jugadas fantásticas por partido. Como ferviente seguidor del totale voetbal requiere jugadores con múltiples funciones tácticas y estratégicas. Para alguien como Johnathan Wilson, Gio Moreno un 10 clásico que deslumbra en el torneo de primera, el problema en Europa para un jugador de este talento será su casi completa falta de compromiso o vocación defensiva con su equipo y su falta de experiencia para jugar de otra manera o con varios planes estrategicos. El mismo problema que tuvo Riquelme con Van Gaal y después con Radomir Antic en Barcelona (basta recordar la fútil corrida de Riquelme tratando de defender el contraataque Brasileño que termina en gol de Alves en la Copa América 2007).
Mientras lloramos que es una posición o rol en extinción, que ya no existen (ver el articulo “Nuestro fútbol no vio el Mundial” de Ariel Ruya en canchallena.com 19/07/10), en Europa se maravillan por nuestro tenaz y melancólico aferro a la posición y de armar todo el equipo y funcionamiento alrededor de esa función. Y ellos se dedican a usar a los fantasistas de una manera mas practica y al servicio de los resultados. Mourinho dice que se dejo de jugar con un fantasista puro porque se encontró la forma de contrarrestar su desequilibrio natural y es tonto tratar de jugar otra vez como lo hizo en su momento Argentina con un clásico 10 como Maradona o Riquelme. El enganche existe, los sigue produciendo Argentina (Pastore el nuevo Zidane proclaman los medios Italianos) y se usa en Europa. Pero ha evolucionado, juega de otra forma. En Argentina seguimos lamentándonos la evolución y parecemos todos viejos llorando los 10 a la antigua, a la nuestra, y todavía pidiendo por Riquelme como si el solo fuera a solucionar todo con una fantasía.
*Ni hablar de anticuadas opiniones sobre las mujeres y el futbol, futbol femenino, futbol en países como Japón, EEUU, etc. Aclaro aquí que entre toda la demagogia e histrionismo (es un programa de TV al fin) tienen momentos de gran lucidez y coherencia, aportando ideas e información realmente incisivas y de profundidad que vienen claramente de un trabajo serio y aplicado. También hay que decir que estos puntos de vistas son compartidos por la mayoría de los programas de televisión argentinos (Show de Futbol, Indirecto, 90 Minutos, etc.), tanto así como los escritos como La Nación, El Clarín, Ole y otros.
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