John Carlin, autor de Invictus sobre Mandela y el equipo sudafricano campeón mundial de rugby, es un amante del futbol que vivió en Argentina 10 años durante su adolescencia. En su reciente artículo para El País de España, sobre Maradona como metáfora argentina, deja jugosas observaciones. Casi todas muy acertadas, algunas fuera de lugar, cosas que inquietan, hasta molestan a cualquier argentino sin importar de qué lado este en el tema Maradona.
En explicar la situación actual de la selección argentina con sus continuos fracasos en emular pasados éxitos, la opinión de Carlin es útil como espejo que refleja las fallas en la idiosincrasia y pensamiento de los que integran el paradigma y enigma del futbol argentino. Aunque Carlin se inclina por exageradas e hiperbólicas pronunciaciones reduciendo a Argentina y su gente a una caricatura (¿Se hubiera dicho que Argentina era un país de orden, de trabajo, y de inteligencia cuando la selección se convirtió en favorita para ganar el Mundial bajo la dirección de Bielsa? Claramente no). Estas comparaciones tienen sus límites, y detrás de la histriónica brocha con la que se la pinta a Argentina, se pueden entrever incisivas observaciones que dejan mucho para pensar, especialmente porque vienen de un extranjero con conocimientos de Argentina, y útiles para arrojar luz sobre las razones porque Argentina sigue sin éxitos.
Carlin presupone que todo lo malo que ocurre en la política y la sociedad argentina (y también el futbol argentino y mas precisamente la selección argentina) se encarna en Maradona. Una de las seis características y llamativas falencias de Argentina que Carlin saca a relucir es: la fe en las soluciones mágicas.
Carlin asegura que “El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país” y que aunque el sentido común exista en nuestro país demasiadas veces, es obliterado por pensamientos de alguien como Maradona para quien “…solamente brilla la ilusión”.
¿Podrá ser que el futbol argentino (dirigentes, periodismo, publico, jugadores, técnicos, y empresas), llamémoslos la comunidad futbolera, vea el futbol internacional a través de un prisma de ilusiones, mitos y prejuicios que nos lleva a quedarnos cortos de la meta una y otra vez?
Veamos algunos ejemplos que tal vez le den peso a los argumentos de Carlin:
1.) La AFA y la dirigencia del futbol argentino.
Empezando por el nombramiento de Maradona como director técnico, se expresó que se había esperado toda la vida para nombrar a Maradona como DT nacional, que desde 1979 (año de su logro como campeón mundial juvenil) y Argentina estaba esperando este momento para poner a Maradona en su merecido lugar de privilegio. Como si mágicamente el solo instalar a Maradona en el cargo, alguien sin experiencia como DT frente de un seleccionado de prestigio, lo convertiría en uno. Como si los argentinos esperáramos nuevamente un mágico retorno a la gloria de la mano este genio de pantalones cortos.
La designación de Maradona fue una movida audaz y riesgosa para la AFA. Maradona obviamente tiene muchos conocimientos de futbol, instintos, un líder carismático, un motivador nato, un caudillo para los jugadores estelares, y alguien de espalda anchas para manejar la presión ante público y prensa. Razones cautivantes además de saldar la deuda que parecía tener la comunidad futbolera para con el (“se merece una oportunidad”). Pero a su vez se le otorgo el beneficio de la duda al ignorar todas las hoy conocidas deficiencias que arrastraba personal y profesionalmente. Maradona, si se lo propone, todavía puede llegar a ser un gran técnico. Pero en su momento no se lo supo rodear con un equipo o staff con conocimientos para asesorarlo y guiarlo en esa etapa de aprendizaje, como en cambio si lo supo hacer Alemania con ex -jugadores brillantes convertidos en DT’s novatos, como un tal Juergen Klismann y un tal Franz Beckenbauer con resultados espectaculares. En Alemania no creen en el azar o en la mística:, cuando a un empleado le falta experiencia o conocimientos los entrenan y se los dan.
2.) El Periodismo Deportivo.
No solo es cómplice sino un activo participe en alimentar y hacer crecer estas ilusiones en detrimento a las características que nos llevarían al éxito e investigar estas y promoverlas. Un ejemplo claro de esta creación o continuidad de mitos son estos tres ejemplos:
Ejemplo A) Partido contra Perú, Eliminatorias, Mundial 2010: Argentina, de rendimiento aceptable pasa a ganar el partido recién comenzado el 2do tiempo, pero inmediatamente pierde la iniciativa y el dominio sobre un rival inferior faltando 20 minutos (muestra de falta de preparación estratégica y psicológica de cómo cerrar un partido). El predecible gol peruano cae a un minuto del final! Infartante y exasperante. Esto ponía a Argentina en serios aprietos para clasificar al mundial. Pero en el segundo minuto de tiempo adicional, bajo un diluvio “bíblico” Martin Palermo “milagrosamente” (en off-side) marca el gol que parecía sería el de la victoria. Entre la lluvia, el festejo del camarógrafo y la celebración de los periodistas (“¡San Martin!”, “Palermo el salvador!”) se pierden el próximo ataque peruano con un tiro de larga distancia que pega en el travesaño. Posteriormente al partido, la prensa, los blogs y comentarios on-line eran casi exclusivamente dedicados a la epopeya de Palermo, de su trayectoria de película, de sus hazañas dignas de Hollywood. Poco se escucho del pobre juego, de perder el protagonismo, del off-side, de las oportunidades otorgadas al rival para igualar el partido. Los argentinos seguimos más interesados en crear mitos y leyendas que en la realidad del juego en si y su análisis.
Ejemplo B) El programa de TyC Sports, Libero con Martin Souto y Ariel Rodriguez (dos excelentes periodistas con mucho criterio e inteligencia) le dedica todo un programa a “…la delantera más temida del Mundial”, la de Argentina de Messi-Tevez-Higuain-Milito, además de Palermo. Porque fueron goleadores en sus ligas, casi todo el periodismo argentino hizo las grandes alabanzas al poderío de nuestra selección alimentando las esperanzas del público, y los poderes comerciales aprovecharon para hacer grandes publicidades a base de inflar esas expectativas. La conclusión era que con tantos goleadores en estado de gracia (en sus clubes) Argentina era mágicamente candidata y ahora nos podíamos ilusionar. Nadie antes del mundial recordó que en las eliminatorias 2009 el goleador del equipo en la selección fue Riquelme (un mediocampista) jugando solo 9 partidos (Messi jugo los 18 de las eliminatorias).
Y se olvidaron de mencionar el inconveniente caso de Francia en Japón 2002 cuando Francia llegaba como favorita (junto a Argentina) con otra escalofriante delantera: con el goleador de la Premier (Henry) el goleador del Calcio (Trezeguet) y el goleador de la Ligue 1 (Cissé), además de tener a Zidane detrás de ellos. ¿Quién sería capaz de detener al campeón defensor se preguntaban todos en la víspera del Mundial Japón-Corea? ¿Cómo termino Francia? Eliminada en primera ronda por Senegal y Dinamarca. ¿Cuántos goles convirtió la poderosísima delantera gala? Cero goles. Posiblemente la debacle mas estrepitosa en la historia de los Mundiales.
En Alemania 2006 Brasil llegaba como el gran favorito con otra delantera contundente, con temibles pergaminos y con los pies en fuego, el cuarteto mágico compuesto por Ronaldo, Adriano, Ronaldinho y Kaká, todos de brillantes actuaciones en sus clubes en las dos temporadas anteriores. Este equipo fue tildado por muchos de la prensa especializada de Brasil y de Europa como superior al Brasil del 1970. ¿Cómo termino el scratch? Eliminado en cuartos sin pena ni gloria 0-1 por el primer equipo europeo de elite que enfrento, Francia. Paradojicamente aquí si la historia se repite.
Ejemplo C) La falta de rigor de la prensa argentina hacia los protagonistas del futbol argentino siendo cómplices, consecuentes y complacientes con ellos, y cuando no están tratando de buscar o construir leyendas (Martin Lieberman en Fox Sports Noticias refiriéndose a Maradona en cada ocasión como “el más grande de todos los tiempos” o a “Batistuta como el mejor centro-delantero de su era”- ¿y Ronaldo?) tratan de engraciarse y no incomodar. Martin Arévalo de TyC Sport son un ejemplo de esto. En mayo 2010 le pregunta a Maradona cual es su trabajo como técnico cuando tiene a los jugadores, la respuesta es que se queda hasta tarde armando los equipos. No hay más indagatoria o curiosidad por saber que mas hace el cuerpo técnico. En otro intercambio Arévalo le pregunta a Maradona si ganar el campeonato del mundo “va a ser” más importante que el del ’86 (como si esto fuera una certeza). Maradona le contesta que “…verlo levantar la copa a Mascherano va ser muy lindo…”,”…que mi viejo la final no se la pierde” y que “después de levantar la copa Messi va a ser el mejor de la historia”. Arévalo, festejado por TyC Sports, persiste en preguntar cómo se sentirán levantando la copa (¿soberbia?) a varios jugadores incluido Mascherano, Tevez y DeMichelis, a semanas del comienzo. Los jugadores, profesionales acostumbrados a preguntas de futbol y no de sentimientos o emociones, se notaban incómodos y desconcertados.
El periodismo deportivo argentino piensa que esta es una pregunta normal y valida, pero este tipo de pensamiento fantasioso y especulativo termina siendo nocivo al distraer y poner a jugador, cuerpo técnico y publico bajo la impresión de que somos tan buenos que podemos estar pensando en la final antes de haber jugado el primer partido. Y esta misma forma arrogante de razonamiento liderada por la prensa se viene repitiendo por lo menos desde el mundial de 2002 cuando Argentina era la gran favorita. Así nos fue.
Posiblemente la persona que mas cordura mostro ante todo el creciente frenesí pre-mundialista de premoniciones de gloria promovido por el periodismo, fue irónicamente el mismísimo Grondona que la ser preguntado por las ilusiones de salir campeón no cayó en la trampa de la prensa y siguió con los pies en la tierra, declarando que “…lograr eso es muy difícil” y no especulo con ilusiones siendo reservado en su apreciación de las posibilidades de Argentina.
3) El cuerpo Técnico.
El ambiente de futbol en Argentina está repleto de supersticiones y cábalas, y puede ser que algunas como pedirle a Valeria Lynch que grabe nuevamente el mismo tema “Cada dia mas” que uso el equipo Argentino en 1986, o el supuesto pedido de algunos en la AFA (en vano) por arreglar un partido con Israel previo al mundial como cábala porque así lo hicieron en 1986, o la distribución de ciertos números en las camisetas del seleccionado basado en coincidencias con las del ’86, sean anécdotas inocuas y pintorescas. Otras, como la decisión de llevar un sexto delantero, Palermo, algo así como una especie de amuleto viviente como dijeron algunos, fue polémica y debatible. Pero también sirven para alimentar la percepción de que el cuerpo técnico no es serio y se desperdicia tiempo y energía en cosas que no tienen incidencia en los resultados.
Creer mas en mística que en técnicas o trabajo racional pareció ser la preparación para el partido contra Bolivia, donde pareció que el cuerpo técnico de Argentina confiaba mas pancartas con mensajes de motivación e inspiración que en una preparación física, táctica y mental para afrontar los muy reales 3600 m de altura y jugadores bolivianos bien aclimatados.
Otro mito no impugnado por una prensa endeble y sin perspicacia (o que miro para otro lado), fue el de los mágicos “30 días antes del mundial es lo que importa”, donde se le transmitiría al jugador (¿mágicamente?) la “mística de los campeones y la camiseta argentina”. La preparación anterior, los partidos y meses de trabajo pasaban a un segundo plano. El 2009 fue el peor año de los últimos setenta años para la selección nacional, y el DT rankeado como uno de los peores DT’s terminando en último lugar de los 24 evaluados por la IFHSS. Pero el cuerpo técnico de la selección apelo a la amnesia sobre estos hechos, con el tácito consenso y complicidad de casi todos en la comunidad futbolera, para luego poner las esperanzas en el salvador periodo de la antesala al mundial. Finalmente apenas fueron menos de 15 días con todo el plantel completo (porque nuevamente las ligas de Europa no terminan 30 días antes del mundial como creían, pero ya Maradona no podía usar esa queja). Y nadie en la prensa en ningún momento se atrevió a corregirlo o recordarle después que esos 30 días tan anhelados no existían, literalmente. Además de que ninguna selección seria como la de España, Holanda o Alemania apelaron a un argumento tan flojo para justificar pobres rendimientos.
4) Entidades Comerciales.
Estas también confabularon con alimentar ese fervor desbocado basado en el entusiasmo popular por nuestro supuesto rol protagónico en el Mundial. Una expectativa popular ilusoria y fantasiosa, claramente manufacturada a base de celebridades de futbol, y no respaldado del poco glamoroso trabajo de equipo. Muchos de los comerciales y avisos unían con imágenes o momentos a la selección de 1986 con la del 2010 (donde en realidad no existía ninguna conexión ya que son dos eras totalmente diferentes). Como si esto fuera una muestra más de que Argentina estaba destinada a ser campeón nuevamente. Pero los mitos y la ilusión venden.
5) Los jugadores.
En los últimos años tanto los actuales integrantes de la selección como los grandes jugadores del pasado, hablan de la ilusión que todos tienen (haciendo eco de las esperanzas del resto de la comunidad futbolera que los rodea). Poco se escucha de un análisis de los partidos o detalles de porque no se logran objetivos y que es lo que hay que hacer o cambiar como jugador de futbol o como equipo. Parece haber una aceptación de que es la suerte o la providencia la que no nos acompaña. Pocos saben explicar las razones de porque Argentina no consigue mejores resultados con el enorme talento individual que posee. Tan exitosos en sus clubes y reconocidos mundialmente, parecen en la selección estar abrumados por no poder encontrar esa mágica solución que los evade. Faltos de enojo o rebeldía se percibe una cierta resignación y entrega ante repetidos fracasos. De todos los componentes de la comunidad futbolera, como profesionales, los jugadores son los que probablemente menos estén aferrados a una fe en soluciones mágicas.
6) El publico.
Argentina tiene 40 millones de DT’s según el cansado dicho. Cuando sale una nueva lista de los jugadores de la AFA el público argentino inmediatamente responde con sus listas personales como si se esperara que mágicamente el rendimiento de la selección mejore con solo cambiar los jugadores, “ponélo a Riquelme que se soluciona todo”. Nuevamente se esperan mágicos cambios en resultados confiando en la habilidad individual en un juego de equipo.
El publico futbolero argentino sufrió de una masiva perdida de la razón y finalmente se dejo convencer nuevamente por los medios (fijarse en el ejemplo B bajo periodismo, nadie salió a desafiar tan desmedidas conclusiones), de que se podía ganar el mundial contando con los artífices del ’86. La designación de Maradona, en un momento apoyada por la gran mayoría, fue aceptada como premio a todo lo que nos dio como jugador, argumento defectuoso si los hay.
El sentimiento generalizado prevalente en la comunidad futbolera argentina antes del fatidico partido con Alemania se resume en el comentario de Pablo Lisotto de www.damepelota.com.ar: "... el corazón quiere que gane la Argentina, pero el análisis lógico indica que Alemania tiene todo dado para seguir… pensar que (Alemania) no corregirán las visibles fallas que exhibieron ante Inglaterra sería un error. Y también confiar en que la suerte siga estando del lado de Maradona, “El Barba” siga dando una mano y las velas de San Palermo sigan prendidas."
Y como última muestra de nuestra inclinación por soluciones de una índole metafísica mas que por caminos racionales están las señales divinas. Se ha escuchado, como en cada mundial, a comentaristas, celebridades, gente en la calle y hasta el mismo periodismo profesional referirse a ciertas coincidencias que marcaban que este era el mundial donde nos tocaría otra vez. Algunas de las que se escucharon y que llevaron a muchos argentinos a ilusionarse nuevamente en el 2010 como en 1986:
- En ambas copas están Maradona y Bilardo en el equipo argentino
- Argentina clasificó a Sudáfrica de manera caótica, al igual que en México 1986 y ambas selecciones en la previa, fueron criticadas fuertemente por el periodismo.
- Para clasificar se le ganó a Perú con gol sobre el final, y con lluvia. (Gareca en 86 y Palermo ahora)
- En los dos mundiales, Argentina contaba con el mejor jugador del mundo del momento (Diego antes, Messi hoy). Maradona: Figura, goleador y campeón en el mundial sub-19 1979. Su 1er mundial fue en 1982, jugando en Barcelona, pero no le fue bien, luego explotó en 1986. Messi: Figura, goleador y campeón en el mundial sub-20 de 2005. Su 1er mundial fue en 2006, jugando en Barcelona, pero no le fue bien.
- Nos toca Grecia, equipo que Maradona le marcó su último gol en mundiales. Nos toca Corea del Sur, rival en ambas copas. Nos toca Nigeria, último rival que enfrentó Maradona en Mundiales
- Tanto en 1986, como en 2010, México jugará en el partido inaugural
- Dinamarca está en el Grupo E, igual que en el 86
- Si se dan ciertos resultados Argentina podría jugar en Octavos frente a Uruguay y en cuartos frente a Inglaterra, exactamente igual que en 1986
- Después del título en México 86, Argentina organizó la Copa América 87. Después de Sudáfrica 2010, Argentina organizara la Copa América 2011
- El campeón mundial previo al 86 fue Italia. El campeón mundial previo a 2010, es Italia
- Los últimos 2 campeones del mundo son Brasil e Italia. Ambos tuvieron que esperar 24 años en repetir título. Argentina hace 24 años que no gana
- El 9 argentino es Higuaín, que la rompe en Real Madrid. Al igual que Valdano, en el 86
- El campeón del futbol argentino previo al mundial 86, fue Argentinos Juniors.
- Mismo campeon previo a Sudáfrica 2010
- Previo a las copas del mundo del 1986 y 2010 descendieron Rosario Central y Chacarita
- La Champions League previa a Sudáfrica la ganó un equipo italiano (Inter).
- La Champions previa a México la ganó otro equipo italiano (Juventus)
- Numerológicamente, si sumamos los números del último mundial de 1986 (1+9+8+6) nos da como resultado el número 24
- En la astrología, 2010 es el año del Tigre, al igual que lo fue en 1986
- En ambos años mundialistas, hay película argentina que ganó el Oscar. "La historia oficial" y "el secreto de sus ojos". En las 2, con Pablo Rago.
(Publicado por Mauro Trivilino en http://estadisticasmdt.blogspot.com/2010/06/creer-o-reventar.html)
Crease o no hay gente dentro de la comunidad futbolera que busca encontrar significado en este tipo de coincidencias, incluyendo profesionales. No debería sorprender entonces que alguien como Carlin nos vea de esa particular manera y que además, todos menos los argentinos, se rían de semejantes declaraciones.
Carlin escribe:
“Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso.”
“Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, … con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico”
Para ser justos y contrariamente a lo que alude Carlin, estas irrealistas y peligrosas ilusiones que llevan a la desazón y predecibles resultados decepcionantes, no son patrimonio exclusivo de Argentina. Unas semanas antes del comienzo de SA2010, se escuchaba con asombro a a jugadores y prensa (respaldados por encuestas populares) de ciertos países africanos (como Camerún y Nigeria) hablar seriamente que si no salían campeones por lo menos estarían en semifinales. Ya sabemos cómo les fue. Estos fantasiosos convencimientos colectivos tampoco están suscritos a países del tercer mundo (grupo al cual pertenecemos). En el país de Carlin, los ingleses también pecaron de este defecto de soberbia en este y casi todos los mundiales desde 1966 cuando lo ganaron, cuando existen muchas más razones lógicas porque los del escudo de tres leones no obtendrían el titulo mundial. Asi les va. En vez de burlarnos de estas demostraciones de auto-engaño, para los argentinos debió haber sido un espejo alertador para nuestras propias insalubres alucinaciones.
Los argentinos esperamos ganar el mundial todos los mundiales, por historia, por el talento individual, “porque somos los mejores” y sobre todo porque mágicamente “nos toca”. Esos presentimientos de que “este es nuestro mundial” aparecen en cada mundial y parecen estar totalmente desvinculados a la realidad del equipo. Argentina paso del pesimismo por malos resultados e insípidos rendimientos en 2009 a una ilusión desmesurada e ilógica, después de ganarle a Alemania 0-1 y a Canadá 5-0. Cuando en realidad existían pocos fundamentos para eso debajo de la capa de euforia alrededor del equipo argentino. Sin embargo todos en la comunidad futbolera suspendimos nuestra capacidad analítica y el uso de la razón para subirnos a la nave de la ilusión anhelando que Maradona de alguna forma hiciera algo especial con sus dones mágicos. Solo basta repasar los medios en las dos semanas anteriores al mundial: comentaristas, expertos, grandes ex futbolistas, jugadores, entrenadores, dirigentes y el público en general exclamaban una frase casi unánime, ” veo bien a Argentina, con grandes posibilidades de llegar a la final”. Los argentinos parecíamos niños deseando con todo fervor un regalo para Navidad, que con el tiempo se dan cuenta era imposible obtener.
Previsiblemente terminamos con una comunidad futbolera arrastrando a todo un país nuevamente abatido e inmolado por sus propios infundados delirios de grandeza. Terminamos maldiciendo y menospreciando (¿o envidiando? ¿o secretamente admirando?) a los grandotes alemanes, a los mecánicos holandeses, a los humildes y rústicos uruguayos, a los trabajadores españoles, en vez de celebrarlos, reconocerlos y usarlos como ejemplo.
La comunidad futbolera, complicitos en su totalidad, deberemos dejar de abrazamos a los mitos y enamorarnos de una vez por todas de la verdad y el trabajo. Sino, difícilmente salgamos de esta situación.
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